No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
Eso es harina de otro costal.
En guerra avisada no muere gente.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Sementera temprana, de cien una vana.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Alabanza propia es vituperio.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Boñiga de vaca en quemadura, pronto la cura.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Esto es el pan nuestro de cada día.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Es mejor sudar que temblar
El que coge la vela es porque es cofrade.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
El agradecido no olvida el bien recibido.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Al fisgón cuando menos un trompón.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Solo una vez.
Por la muerte del asno nada pierde el lobo.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
Hambre larga, no repara en salsas.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
Hable el sabio y escuche el discreto.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Hacerle a uno la pascua.
Acá como allá, y allá como acá.
De necios es huir de consejos.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.