Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
La mujer loca, por la vista compra la tela.
Casa chica infierno grande.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
No se toman truchas a bragas enjutas.
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Sale más caro el candil que la vela.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
De mala ropa no sale un buen traje.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Cual es el rey, tal es la ley.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Cada día, su pesar y su alegría.
El que a los suyos se parece, honra merece.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
A la mar madera, y huesos a la tierra.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Caridad y amor no quieren tambor.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Donde entra la cabeza, entra la cola
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Amor sin besos es como chocolate sin queso.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
En casa sin mujer, no te podrías valer.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
No hay mal que por bien no venga.
Junio Julio y Agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo