Hacia ti acusas cuando murmuras.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza no las siente.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
El que su nariz acorta, su cara afea.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
A los tuyos, con razón o sin ella.
La flor caída no vuelve a la planta
Al desdén con el desdén.
Al loco y al fraile, aire.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Lo que haces, encuentras.
Solo como Adán en el día de la madre
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Boca sucia no habla limpio.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Si ofendes serás ofendido
Querer es poder.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
A buen sueño, no hay cama dura.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Después del gusto, que venga el susto.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.