A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Al desdén con el desdén.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
La flor caída no vuelve a la planta
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Lo que haces, encuentras.
Al loco y al fraile, aire.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Solo como Adán en el día de la madre
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Querer es poder.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Boca sucia no habla limpio.
A buen sueño, no hay cama dura.
Si ofendes serás ofendido
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Después del gusto, que venga el susto.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.