Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Si truena es porque va a llover.
Al niño que llora le dan pecho.
Años de higos, años de amigos.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
El amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
La fe no tiene miedo.
El amor es una hierba espontánea
El amor no hace hervir la olla
El que tiene boca, se equivoca.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Contra la gota, ni gota.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Cuando el pobre lava, llueve.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Que cada zorro cuide su propia cola.
Darle a una persona todo tu amor, no es un seguro de que siempre te amara.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
El que espera desespera.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Dichosos los ojos que te ven.
Pedir las perlas de la virgen.
Cuando anda la lengua, paran las manos.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Bien sabe la rosa en qué mano posa.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.