Al pan pan y al vino vino.
Por unas saludes, no te desnudes.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Mi secreto, en mi pecho.
Cuando masques, no chasques.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Mejor caminar con quien se ama que descansar con quien se odia
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Nunca llueve a gusto de todos.
Amor antiguo no se oxida
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Boca seca hace bolsa llena.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Hombre refranero, medido y certero.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Corre más una loca en chanclas.
Quien duerme no coge liebre.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Tras cada pregón, azote.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
Soltero maduro, maricón seguro.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
El corazón engaña a los viejos.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
El agua arruina el puente y el vino la mente
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
Bueno y barato, no caben en un zapato.
Unos por el culo estercolan, y otros por la boca.
Ojo por ojo y diente por diente.
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Valentón y rufián, allá se van.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
El hambre es una fea bestia