El que nace chicharra, muere cantando.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Pueblo chico infierno grande.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Quien mocos envía, babas espera.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Quien no se arriesga no conquista
Quien hizo una...hace dos
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Tentar la huevera a las gallinas
Es más seguro ser temido que ser amado
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Cabeza loca, la pierde su boca.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Echarle mucha crema a sus tacos
El que bien te quiere no te engaña.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Es más entrador que una pulga.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Favores harás, y te arrepentirás.
Quien te quiere, no te hiere.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Al pan pan y al vino vino.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.