Solo los pies del viajero saben el camino.
Saber más que Merlín.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Y vuelta la burra al trigo.
Zapato que aprieta, no me peta.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
No hagas mal y no habrás miedo.
Pintada en los WC.
No es nada, que del humo llora.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Dar antes que amagar.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
El que canta y danza se agita y no avanza.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Te casaste, te frego.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
No tires piedras sobre tu tejado.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
Adonde halló un panal, vuelve el oso a husmear.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Llámame gorrión y échame trigo.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.