Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Un perro sabe donde se tira comida.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
No se puede mamar y protestar.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Si hay trato, amigos pueden pueden ser el perro y el gato.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Encontrarse y hacerse amigos: nada más fácil. ¿Vivir juntos u seguir siendo amigos? Nada más difícil
A canto de sirenas oídos de pescadores.
De lo que no sabes, no hables.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Pedir más es avaricia.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Pecado callado, medio perdonado.
Comer y rascar todo es empezar.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
El miedo no anda en burro.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
La rana en el fondo del charco no sabe nada del gran Océano.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
El dolor es antiguo
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Sacar los trapos al sol.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Si quieres que reine la paz en el mundo debes tener paz en tu hogar; y para que la paz reine en tu hogar, debes primero vivirla en tu corazón.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Palabra dada, palabra sagrada.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.