La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
No des consejo a quien no te lo pide.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
A buen amo, mejor criado.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Bebo poco, más quierolo bueno.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
A quien mal canta, bien le suena.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
Ave de pico, no hace al amo rico.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
La suavidad domina más que la ira.
De necios es huir de consejos.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
El interés es más fuerte que el amor.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Pasará, sea lo que sea.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
A feria vayas que más valgas.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Bondad con hermosura, poco dura.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Piensa la araña que todos son de su maña.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día, y hasta Navidad en su ser está.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
El necio o no se casa o se casa mal.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Más merece quien más ama.