Siembra quien habla y recoge quien calla.
Quien se casa, mal lo pasa.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Un día menos, una arruga más.
A quién le dan pan, que llore.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
Mano de hierro en guante de seda.
Con meros consejos, no se va muy lejos.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Ajo hervido, ajo perdido.
Con quien te vi te comparé.
Humedades de Abril, malas son de salir.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
Empezar mal y terminar bien, pocos ojos lo ven.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
De padres bocois hijos cubetas.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
La gula y concupiscencia, matan más que la abstinencia.
A consejo de ruin, campana de madera.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
A quien dices el secreto das tu libertad.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Variante: El perro del hortelano, ni come, ni deja comer a su amo.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Más mato la gula que la espada.