Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
El amor más grande es el de una madre, a continuación el de un perro y por último el de un amante
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
El amor es de hermano y no de señor.
El que bien ama, tarde olvida.
El triunfo de los crueles es breve
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
Un buen día vale por un mal mes
El trato engendra el cariño.
Ocurre en las mejores familias.
Dos fuentes, dos ríos.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Las armas las cargan el diablo.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
A más beber, menos comer.
Todas las cosas pasan como el viento.
Enero desaloja las camas
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Enero y Febrero desviajadero.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.