A medida del santo son las cortinas.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Tapados como el burro de la noria.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
La esperanza alegra el alma.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Antes de que te cases, mira bien lo que haces.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Gato enratado no quiere pescado.
El que en Abril riega, en Mayo siega.
Si quieres conocer el pasado, mira el presente que es su resultado. Si quieres conocer el futuro, mira el presente que es su causa.
Mayo ventoso, año hermoso.
Ajo hervido, ajo perdido.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
El gozo en el pozo.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
Junto al camino, no pasa de agraz el racimo.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Vísteme despacio que tengo prisa.
El ladrón juzga por su condición.
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
Es más fácil cazar moscas con miel que con vinagre.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
Volverse humo.
Contra la gota, ni gota.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
No las tiene Rodrigo todas consigo.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.