Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
Copas son triunfos.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
De sabios es cambiar de parecer.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Calumnia, que algo queda.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
Vive cantando, muere llorando.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
El dolor es antiguo
Un clave pequeño abre grandes puertas.
En el amor como en las armas la confianza pierde al hombre.
Antes de hablar, pensar.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Consulta a tu mujer y haz lo contrario a lo que te aconseje.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Ir a amarrar el zorro.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Ahora sí se monto la gata en la batea
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
Una rata dentro de una tinaja.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.