Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Haz el bien y olvídalo.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
Las armas, el Diablo las carga.
El ave canta aunque la rama cruja.
Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Teta de noviciado.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Alma sin amor, flor sin olor.
Mas papista que el Papa.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Incluso si el cielo se derrumba, habrá un agujero.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
A quien habló, Dios le oyó.
Las indirectas del padre Cobos.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
A cada paje, su ropaje.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Vive y deja vivir.
Bien predica el ayunar el que acaba de almorzar.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Cuando llega el buen sentido el amor envejece
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Ajo en el cordero es pecado, tanto en el guisado como en el asado.
La gloria del amante es la persona amada.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Al miedo plata; y al amor cariño.
La última cuenta la paga el diablo.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Vive en paz, pasa la vida en calma!