El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Una buena campana se siente de lejos.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Los pensamientos no pagan peaje
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
La muerte hace reflexionar.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
La práctica hace al maestro.
Un hombre puede lo que sabe
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Obispos y Abriles, los más son ruines.
Ante Dios, todos somos iguales.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
El dinero no es Dios; pero hace milagros.
Quien tenga tiempo que no espere
El ahorro es santo porque hace milagros.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.