El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Ama el sol, el que tiene sombra
Buena mula, mala bestia.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
El que a Cristo se mete termina crucificado.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
Hechos son amores y no buenas razones.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
No todo el que chifla es arriero.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Más perdido que un moco en una oreja.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Explique, no complique.
A gran prisa, gran vagar.
Todos los hongos son comestibles, algunos solo una vez.
No cuentes dinero delante de los pobres.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
Las palabras no cuestan plata.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
No siempre el mejor camino es el más corto.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Alforjas llenas quitan las penas.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.