Tápate la cara que se te ve el culo.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
¿Qué tienen que hacer las bragas con la alcabala de las habas?.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Indio con puro, ladrón seguro.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
Esto es pan comido.
De padres bocois hijos cubetas.
Detrás de la soga va el caldero.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Cuando la puta está a la puerta y el oficial tiene cerrada la tienda, ten por cierta la fiesta.
En el bosque no hay pájaros gordos.
Con buena polla bien se jode.
Lo bueno dura poco.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Que aproveche como si fuera leche.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
Azote y mordedura, mientras duele dura.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Una en el papo y otra en el saco.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
El cobarde vive, el valiente muere.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Venía como muela del juicio, picado y hasta atrás.
En tiempos de hambruna, batatas no tienen la piel.
El que come tierra, carga su terrón.
Variante: El perro del hortelano, ni come, ni deja comer a su amo.
El pobre de su pobreza no sale.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Los frailes en jubón, hombres son.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
Hay amores que matan.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles
Culo veo, culo quiero.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.