Éste cree que vengo de arriar pijijes.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Vale más una vieja que un pejeverde.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Por Navidad cada oveja a su corral.
Cuando comieres pan caliente, no bebas de la fuente.
Escoba nueva, barre bien.
A la mula vieja, alivialé la reja.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
Me cortaron las piernas.
Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
No ser escaparate de nadie.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
Quien hizo una...hace dos
Quien roba una vez, roba diez.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Bueno de asar, duro de pelar.
De Navidad a Navidad, solo un año va.
Quien lengua ha, a Roma va.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Las fiestas en donde estés, la Navidad en casa.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
A hierro caliente, batir de repente.
De ese infierno no salen chispas.
Cada malo tiene su peor.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
Amigo y vino deben de ser añejos.