Sin pan y vino, Venus tiene frío.
El diablo está en los detalles.
Las espinacas son la escoba del estómago.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Más vale mendrugo que tarugo.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Quien sabe, sabe.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
Quien ríe y canta su mal espanta
Es de bien nacido ser agradecido
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Agarrando aunque sea fallo.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Pan para hoy, hambre para mañana.
El sexo nos hace perder la cabeza
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Al que veas en alpargatas por Navidad, no le preguntes cómo le va.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Quien ha probado un buen pez, quiere comerlo otra vez.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
La lengua es manjar muy grato, pero servida en el plato.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Lo tragado es lo seguro.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Caminito comenzado, es medio andado.
Viejos los cerros y reverdecen
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
A la bota, darla el beso después del queso.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.