Si los tontos volaran, su número cubriría el sol.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Bondad con hermosura, poco dura.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
No hay urraca sin mancha blanca.
No vas a morir de parto ni de cornada de burro.
Caballo bonito, corto y gordito.
Sigue el sendero de la serpiente, y llegarás a la muerte.
El buen cirujano, corta por lo sano.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
Oír como quien oye llover.
También los secretarios echan borrones.
El hablar es plata y el callar es oro.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Gato con cascabel no caza ratón.
Día vivido, día perdido.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Por Santa Catalina coge tu oliva, la vieja que lo sabía cogida la tenía.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
El agradecido no olvida el bien recibido.
Jarro de cristal o de metal o de plata, no refresca el agua; el mejor jarro, es el de barro.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
Quien halla a tiempo la sisa, no se queda sin camisa.
Cazador absoluto, buenas piernas y pocos cartuchos.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Yo para ser feliz quiero un camión.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
El mundo da muchas vueltas.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Después de muerto Juan, saca el orinal.
La modestia es la auténtica belleza de una mujer
Dinero llama a dinero.
Apúrate despacio, sin prisa y sin pausa, y cuando llegues a la cumbre de la montaña, sigue subiendo.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Toma una cucharada de tu misma medicina.
Al barrigón, no le vale faja.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Malo es callar cuando conviene hablar.
El que vende un caballo es porque patea.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.