La Fortuna es de vidrio; cuando más brilla más frágil es.
No comerá mucho quien come mucho.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
La muerte todo lo ataja.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
El primer deber del amor es escuchar.
La edad de oro nunca es la presente.
No dar su brazo a torcer.
Julio el mes más corto cuando hay peculio.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Después del niño ahogado, tapan el pozo.
A veces es más fatal, la medicina que el mal.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
Lo escrito, escrito esta.
La Luna no es de queso ni se come con melao.
Trae contigo, y comerás conmigo.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
Estás probando tu propia medicina.
Cuando yo quito el mantel, todo el mundo come bien.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Madre que no cría, no es madre, sino tía.
Hermano mayor padre menor.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
El que de nada sabe, de todo se unta.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
Siempre habla quien menos puede.
Al mejor caballo se le van las patas.
El juez que toma, presto es tomado.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
El que tiene ictericia, todo lo ve pajizo.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Es más feo que carro visto por debajo.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
No hay donde ocultarse en la superficie de agua.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
El bien viene andando, pero el mal volando.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.