Hasta la salud necesita descanso.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
No es lo mismo ser cabo, que se acabo (Frase de los "abuelos" al finalizar la mili).
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
Es más listo que el hambre.
Hay ropa tendida.
Si un negocio te abruma por el principio, comiénzalo por el fin.
El llanto sobre el difunto.
En el peligro se conoce al amigo.
Eso no te lo despinta nadie.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
El indio no mata, lo que mata es la flecha.
La oportunidad se escapa por los pelos.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Para su casa no hay burro flojo.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
El pienso "conocimiento", no es para todo jumento.
Quien sube como palma baja como coco.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Ni en el agua ni en el viento, escribas tu pensamiento.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
El que no sirve para comer, no sirve para trabajar.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Comer hasta enfermar y ayunar hasta sanar.
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
Sin vino, no tendría el concejo tino.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Todo lo que el médico yerra lo tapa la tierra.
Jorobas y manías no las curan los médicos.
Para una vez que se bañó, hasta el culo se le vio.
Comprar al pobre, vender al rico.
Que no llegue la sangre al río.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
La edad no juega ningún papel, a no ser que se sea un queso.
Donde hay leyes, hay trampas.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Despistado como perro en cancha de bochas.
Oye primero y habla postrero.