Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Trabaja y no comerás paja.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
Lentejas, comida de viejas.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
La col hervida dos veces mata.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Sacar las castañas del fuego.
Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
No gastes pólvora en gallinazos.
Esto es pan para tu matate.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Lobos de la misma camada.
A mala leña un buen brazado.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
Al gorrino y al melón, calor.
El hambre es el mejor cocinero.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
A donde las dan, allí las toman.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Hacienda de señores, se la comen los señores.