Nadie se meta donde no le llaman.
Indios y burros, todos son unos.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
La leña cuando más seca más arde.
Regla y compás, cuanto más, más.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
El chorizo no es dañino si se cuece en vino fino.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Llave puesta, puerta abierta.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
No hay novia fea ni muerto rico.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Para cuchillo que corta, no hay carne dura.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Barájamela más despacio.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
Orden y contraorden, desorden.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
Barbero, o loco o parlero.
Fía poco y en muy pocos.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Son muchos los hijos del muerto.
Mal oledor, mal catador.
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
A quien miedo han, lo suyo le dan.