El pescado en Mayo, a quien te lo pida dáselo.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Son muchos los hijos del muerto.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
El que habla es el que peca.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Se defiende más que un gato boca arriba.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
Mientras dura, vida y dulzura.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
El que mucho habla, mucho yerra.
Cada doblón acumulado ha sido diez veces rapiñado.
Agua beba quien vino no tenga.
El año nuevo nos viene anunciando cuando Diciembre se va tiritando.
No caben dos pies en un zapato.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Del precipitar nace el arrepentir.
El que siembra, cosecha.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Hacer de un camino, dos mandados.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Caldo de gallina y precaución no hicieron jamás daño a hombre ni varón.
La vida no es senda de rosas.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
El sucio quiere ensuciar al otro.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
El pájaro no se caga en el nido.
Siendo tan bellas las flores de loto, solo con el verdor de las hojas resalta su hermosura.