Ni se muere el padre ni cenamos.
Ambicioso subido, pronto caído.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
La fe mueve montañas.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
El árbol que no da frutos, da leña.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
Holgar sin vergüenza es hilar sin rueca.
Don Din nunca parece ruin.
Cada palo que aguante su vela.
Buena burra hemos comprado.
Perro viejo no aprende trucos nuevos.
Enero mes torrendero.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Hablar en plata blanca.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Con el ingrato, no tengas trato.
Hacerse jaula para que le metan el pájaro.
A chico santo, gran vigilia.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
Los duelos con pan son menos.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Visitas, pocas y corticas.
Al buen, regalo; al malo, palo.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Quien bien siembra, bien coge.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Al calvo pelón como al niño cagón.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Al amigo con su vicio.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.