Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
La verdad no peca pero incomoda.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
En enero, suda el fresno.
Las noticias malas tienen alas.
Cada panadero blasona de sus panes.
Nunca segundas partes fueron buenas.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Te casaste, te entera.
Castillo apercibido no es sorprendido.
El que jura miente.
El pescador de caña, más come que gana.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Es gusano de la misma guayaba.
El mal llama al mal.
Febrerillo loco, Marzo ventoso y Abril lluvioso hacen a Mayo florido y hermoso.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
El queso es sano que da el avaro.
Las frutas por la mañana son oro, al mediodía plata y por la noche matan.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
El que antes muere, antes lo entierran.
Olvidar una deuda no la paga.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
A casa vieja, portada nueva.
Vino sacado hay que gastarlo.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
El que come con navaja, come más que trabaja.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Bandera vieja, honra capitán.
Agárreme, que llevo prisa.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Albacete, caga y vete.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.