Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Hablar bajo y obrar alto.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Cada cual a lo suyo.
Casa convidada, pobre y denostada.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
El corazón tiene forma de urna. Es un recipiente sagrado lleno de secretos
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
En la boca del horno se quema el pan.
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
En Octubre, toma los bueyes y cubre.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Quien destruye un hormiguero, no es hombre bueno.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
¿Y quién dijo que el diablo no tiene hermanas?.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
Bueno es que haya ratones, para que no se sepa quién el queso se come.
Donde hay orden, hay bendición.
En Agosto, prepara la tinaja para el mosto.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
No hay mala cocinera con tomates a la vera.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Año lluvioso, échate de codo.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
A gran arroyo, pasar postrero.