A ratón con buen olfato, nunca lo sorprende el gato.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
De cornada de burro, no vi morir a ninguno.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
La desgracia de un loco es dar con otro.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Manda, manda, Pedro y anda.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
La letra, con sangre entra.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
No vale un ardite.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Un libro cerrado no es más que un rimero de papel.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
No saber una jota.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
La belleza siempre tiene razón
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Las piedras rodando se encuentran.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
Ni es carne, ni es pecao.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Zapato que aprieta, no me peta.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
Da Dios el frío conforme al vestido.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
A escote, no hay pegote.
Todo mi gozo en un pozo.