Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
Yerro es ir de caza sin perro.
El interés tiene patas.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
La vida da muchas vueltas.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
Para el postrero no hay cuchara.
La hija de la puta, como es criada, y la estopa, como es hilada.
Al último siempre le muerde el perro.
El que nada debe nada teme.
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Valientes por el diente, conozco yo más de veinte.
Cobra buena fama y échate a dormir.
En casa llena el loco no se apena.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Bien o mal, casado nos han.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Lo barato es caro y lo caro es barato.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Dar antes que amagar.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
A mucho hablar, mucho errar.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Fingir locura, es a veces cordura.
Pan casero, de ese quiero.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Los dioses ayudan al que trabaja
Mala olla y buen testamento.
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
Hacerle a uno la pascua.
Golpea el hierro mientras está caliente.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
La cabeza blanca y el seso por venir.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Al pasar el río, vale más la cuerda que el trigo.