Necio que calla por sabio que pasa.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
De un cólico de vino y espinacas no se muere ningún Papa.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Al nopal nada más lo visitan cuando tiene tunas.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Recién muerto, hasta el peor, tiene del santo el olor.
A falta de reja, culo de oveja.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Cada arroyo tiene su fuente.
La belleza lleva su dote en el bolsillo
Hay desgracias con suerte.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
La cascara guarda el palo.
No hay bestia que no brame en su guarida.
Aceite y vino, bálsamo divino.
El vino y la verdad, sin aguar.
Entre más ceniza, más fuerte la llamarada.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
Hoy arreboles, mañana soles.
Con pelito... no hay delito.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
La gallina que es buena, pone para Nochebuena.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
El vino casi es pan.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Esto parece el coño de la Bernarda.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
Eres lo que comes.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Más vale tuerta que muerta.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Vive y deja vivir.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.