Antes muerte que vergüenza.
Los pensamientos no pagan peaje
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
La sugestión obra.
De pies a cabeza.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Qué bien canta María después de la comida.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Llenarle la cuenca a alguien.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
El vino es la teta del viejo.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Malo es cojear delante de un cojo.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Tripa vacía, suena pronto.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
Por San Andrés, corderillos tres.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
La caza y los negocios quieren porfía.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Los celos son el amor propio de la carne
El primer amor nunca se olvida
El hombre descalzo no debe andar entre espinos.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
No hay alegría sin aburrimiento
Variante: De aquellos polvos vinieron estos lodos.
Estoy tan lleno como garrapata de yegua vieja.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
No tires piedras sobre tu tejado.
Da asistencia y cariño donde se necesite.