Estar en tres y dos.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
De tierra de alacranes, pocos panes.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Hijo casado, vecino airado.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Por el becerro se amansa la vaca
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Las armas las cargan el diablo.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Dios los cría y el diablo los junta.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
A cazuela chica, cucharadica.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
A confesión de parte relevo de prueba.
Tras cada pregón, azote.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Viejo con moza, mal retoza.
Más sabe una suegra que las culebras.
Tiene más carne un huevo frito.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Mal se cuece olla que no se remece.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Boda y mortaja, del cielo baja.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.