No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
A chico santo, gran vigilia.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
La rana en el fondo del charco no sabe nada del gran Océano.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Nada es barato sin una razón.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Donde uno piensa, otro sueña.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Viajar con un amigo hace amar la vida
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
Calienta más el amor que mil fuegos
Incluso las torres más altas empiezan en el suelo.
De un mal nacen siete, cuando no veinte.
A la gorra, ni quien le corra.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
El que hambre tiene, en tortillas piensa.