La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
No hay madre como la de uno mismo.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Que curioso es el hombre, nacer no pide,vivir no sabe, morir no quiere.
El amor reina sin ley
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Llamame tonto y dame pan.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
El tiempo todo lo cura
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Un tropezón puede prevenir una caída.
A cada cajón, su aldabón.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Lana y no algodón, para el frío y el calor.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Cada uno en su casa es rey.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
Si tu vida es dulce, haz mermeladas.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
Estos son polvos de aquellos lodos.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
A burra vieja, albarda nueva.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
A la hija muda, su madre la entiende.
De pena murió un burro en Cartagena.
A mal de muchos, remedio de pocos.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.