El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
Cuando la mula dice no paso y la mujer dice me caso, es más fácil que la mula pase a que la mujer no se case.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Un año bueno da para siete malos.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Cuídate del amigo al que has ofendido
Ahora sí se monto la gata en la batea
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
A cazuela chica, cucharadica.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Arrieros somos y en el camino andamos.
Si los tontos volaran, su número cubriría el sol.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Entre mamar y mamar dos horas han de pasar.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Quien lee y escribe no pide pan.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Ni llueca eches que pollos saques.
Entre amigos no hay cumplidos.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Ponerle el cascabel al gato.
Ni quito ni pongo rey.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Dios da, nunca vende.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
El burro adelante y la carga atrás.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Camina más una hormiga que un buey echado.
A feria vayas que más valgas.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.