Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
Jamás digas: nunca jamás.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Aún no ha nacido el niño y ya lo queremos casar.
Hablar por referencias es casi mentir.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
No cuentes los pollos antes de incubarlos.
Más pija que el Don Bosco.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Todos los extremos son malos.
Ni lava ni presta la batea.
Contra la gota, ni gota.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
El blanco hielo de agua es mensajero
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Nada es bello excepto la verdad
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Ojo por ojo y diente por diente.
No hay que conejear sin perros.
De tales devociones, tales costurones.
Jugar a dos barajas.
Cantad al asno y soltará viento.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Me cortaron las piernas.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.