Pájaros de otoño, gordos como tordos.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
No da un tajo ni en defensa propia.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Ni en pelea de perros te he visto
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
A falta de pan, buenas son tortas.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
Al perro muerto, échale del huerto.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Flores pintadas, no huelen a nada.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Más vale tarde que nunca.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
A caracoles picantes, vino abundante.
Peor es mascar lauchas
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Cuando mi hijo fue al baño, trajo que contar todo el año.
Pan duro, pero seguro.
Heladas de enero, nieves de febrero, llovizna de marzo; lluvias de abril; aires de mayo, sacan hermoso el año.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
La suerte es de los audaces.
A otro perro con ese hueso.
No se envía a un muchacho a recoger miel
Gato escaldo del agua fría huye.
Tarde piaste pajarito.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Beso, queso y vino espeso.
Lo que dejes para después, para después se queda.
En todas partes se cuecen habas.
A llorar al cuartito.
Aire de Levante, agua delante.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.