El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Si la piedra cae sobre el huevo, mala suerte para el huevo. Si el huevo cae sobre la piedra, mala suerte para el huevo.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
A confite de monja pan de azúcar.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Campo bien regado, campo preñado.
El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.
Quien empiece el juego que siga con él
Dios da pan a los que no tienen dientes.
A la hija casada sálennos yernos.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Quien hace preguntas no es tonto.
Al que no le saben, le inventan.
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Alabar y callar para medrar.
Al loco y al toro, dale corro.
Quien no sabe dar sabe recibir
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Al gorrino y al melón, calor.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Cada cual mire por su cuchar.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Quien más bebe, más sed tiene.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga