Madre piadosa cría hija miedosa.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Amor con amor se paga.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
El que venga atrás que arree.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Donde manda el amo se ata la burra.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Más vale un hoy que diez mañanas.
No falta de que reirse.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.
De pequeñico se doma al mimbre.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
Vencer no es vergonzoso
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Obras vea yo; palabras, no.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
Si las paredes hablaran.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
Duerme más que un gato con anemia.
Arte para lograr es el dulce hablar.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Ver para creer.
Al mal tiempo, buena cara.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!