Los vicios no necesitan maestro.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Por la caridad entró la peste. (Miguel Angel Fuentes)
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Quien se acuesta con niños, mojado se levanta.
A hijo malo, pan y palo.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Si vas para volver, no vayas.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Ahogado el niño tapan el pozo.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Es más entrador que una pulga.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Dios nos libre de un ya está hecho.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
¡A darle que es mole de olla!
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
Precaverse contra un posible percance.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Las boñigas de los caballos no son higos
A confesión de parte relevo de prueba.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.