Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Buena vida, padre y madre olvida.
Chivo que se devuelve se esnuca.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.
Frijoles con coles, pedos a montones.
De los hijos, el que muere, el más querido.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
A todo marrano le llega su diciembre.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
No te asombres por poca cosa.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Bonito era el diablo cuando niño.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
Echarle mucha crema a sus tacos
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
Amor de corneta, de diana a retreta.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Camarón que se duerme se lo chima el sapo..
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Pastelero a tus pasteles.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Una abeja vale más que mil moscas
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.