No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Por San Antón, la gallina pon.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
A quién le dan pan, que llore.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
A los diez años es una maravilla, a los veinte es un genio, y a los treinta una persona común.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Putas y frailes andan a pares.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Al catarro, con el jarro.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
La esencia fina viene en frasquito chico.
Si vas a creer todo lo que lees, mejor no leas.
El de las piedras hace pan.
El ídolo adulado pronto ennegrece
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
No son malos tiempos, es malo el hombre
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
Tres al saco y el saco en tierra.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Cuando el gato esta ausente, los ratones se divierten.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Al son que te tañan, a ése baila.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.