Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Arrieros somos y en el camino andamos.
El que come y canta, pronto se atraganta.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Río cruzado, santo olvidado.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Contra gustos no hay nada escrito.
Cuanto más primos, más adentro.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Me cortaron las piernas.
A quien enferma para morir, ningún remedio puede servir.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
Hasta el final nadie es dichoso.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Le debe a cada santo una vela.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
No se cazan liebres tocando almireces.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Al que quiera saber, mentiras a él.
A mal de muchos, remedio de pocos.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Olla remecida u olla bien cocida.
El tiempo todo lo cura
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Dos fuentes, dos ríos.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
El mejor sol es el que calienta hoy