Primero son los presentes que los ausentes.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Si pierdes el caballo puedes recuperarlo;pero si pierdes la palabra, es para siempre.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Más vale odiado que olvidado.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Antes de hablar, pensar.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Ni lava ni presta la batea.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
Dar en el clavo.
Tu hablar te hace presente.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Una carga inclinada no va a llegar a su destino.
El frío conoce al encuero.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
El que duerme en Mayo que duerma todo el año.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Remendar y dar a putas.
Un buen día nunca se olvida.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
A la que tenga más de treinta no la pretendas.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Mujer de treinta y sin Nene, no sabe que lo tiene.
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
¡No nos mires, unete! (Transición española).
Cuentas claras, amistades largas.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Gente parada, malos pensamientos.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Por unos pierden otros.
Estar como las putas en cuaresma.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
Hijos casados, trabajo doble.