El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Si vas para volver, no vayas.
Pedir las perlas de la virgen.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Para conservar amistad, pared en medio.
No quieras nunca buenos comienzos.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Más peligroso que mono con navaja.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Perdona el error, pero no lo olvides.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Estoy hasta las manos.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Al engaño, con engaño.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
A confesión de parte relevo de prueba.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
El amor es estupendo, pero dando y recibiendo.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
A palabras vanas, ruido de campanas.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
Írsele a uno el santo al cielo.
Te casaste, te entera.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Casarás y amansarás.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.