La zorra vieja vuélvese bermeja.
El cebo oculta el anzuelo.
En vender y comprar, no hay amistad.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
Hacérsele a uno el campo orégano.
Yemas de Abril, pocas al barril.
Lloviendo en San Juan, quita vino aceite y pan.
Por todas partes se va a Roma.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
Es más fácil plantar que recoger, pero solo se recoge aquello que se ha plantado.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
El que jura miente.
A Dios, llamaron tú.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
Carne de cochino, pide vino.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
Quien lo comió aquél lo escote.
Los sordos no oyen, pero componen.
Que mañana hay misa para los sordos.
Antes de salir de casa, mea y átate las calzas.
Un canasta usada ya no es bonita.
Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna.
¿Qué hacer, Gaspar?. Como para cenar.
Esto son habas contadas.
Por la panza empieza la danza.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.