Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
Rincón por rincón, Alcañiz en Aragón.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
Puta me veas y tú que lo seas.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Ojo al Cristo que es de plata.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Mal piensa el que piensa que otro no piensa.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Agua al higo y a la pera vino.
Más mueren de hartos que de faltos.
Nadie da sino lo que tiene.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
Unos tanto y otros tan poco.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
No se puede servir a dos señores.
Piensa la araña que todos son de su maña.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
La valla más baja es el más fácil de saltar.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Al hijo del rico no le toques el vestido.
Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
En Mayo quien tiene un burro tiene un caballo.
Bailo bien, y echáisme del corro.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
Lo que no se conoce no se apetece.
Más sabe una suegra que las culebras.