La pollada de Agosto y enero, vale por un carnero.
Al estudiante, el tabaco no le falte.
El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
Te has puesto como un choto con dos madres.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Lluvia en Agosto, más miel y más mosto.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
Hay que poner remedio a tiempo.
Del gaznate para abajo, todo sopas de ajo.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
La que fácil llega, fácil se va.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Hay que dar el todo por el todo.
Nunca falta de que reírse.
Dame pan y llámame perro.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.
El que pestañea pierde.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
Del monte sale, con que se arde.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Fingir no es mentir.
A mal viento va esta parva.
Cual el año, tal el jarro.
Sol de invierno caliento poco.
A la hija mala, dineros y casalla.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
Ni se muere el padre ni cenamos.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
El carcelero es un prisionero más.
El ahorro es santo porque hace milagros.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.